More servicesWindows Live
HomeHotmailSpacesOneCare
 
MSN
Sign in
 
 
Spaces home  La Princesa se convirtió...PhotosProfileFriendsMore Tools Explore the Spaces community

La Princesa se convirtió en Dragón

Hasta hace muy poquito, este pequeño rinconcito no era público, durante algún tiempo, sólo era accesible para quienes quería que me conocieran un poco más e inlcuso ha habido momentos en los que nadie tenía paso. Ahora y sin que aún haya analizado los motivos con la suficiente profundidad, cualquiera puede llegar hasta aquí.

¡Bienvenido/a y gracias por tu visita! - 19/08/07

  • José Luis Pineda
    1/8/2008 9:06 PM
    Vaya...decidiste hacerlo público justo el día de mi cumpleaños.
    Estaba en Florencia y fue un día maravilloso.
  • 12/27/2007 12:56 PM
    ¡Acuérdate de ser feliz!

Aún menos

¿Las pompas de jabón duran poco? 

untitled1

Ahora soy la niña de las pompas de jabón.

Pronto

20060909004059-camavacia0ec

Haré mis maletas.

Y me llevaré conmigo las sábanas de la cama deshecha.

Piel

           Mi piel erizada por lo que pienso.
 
         ajfla 
 
     Mi piel erizada por lo que sé que piensas.

Escuela de realidad

Necesitos clases. Urgente.

ay

Con los ojos abiertos

A veces incluso con los ojos abiertos se puede soñar, yo lo he hecho, durante meses he observado una realidad que no me era propicia y he pensado que cambiaría, mejor dicho que yo podía cambiarla con la ayuda de quien tenía a mi lado. Sé que se puede, que la vida cambia tanto como nosotros queramos y que vamos construyendo nuestro destino a base de decisiones y de elecciones. Pues bien, tan cierto como esto, es que si la persona con quién quieres compartir ese camino no quiere, no puede o no sabe, sea por la razón que sea, no hay ninguna esperanza. Y poco importa lo que implique ese “sea por lo que sea”, los motivos pueden ser de lo más diversos, falta de fe, amor insuficiente, cobardía, falta de perspectiva, demasiado peso del pasado, miedo, o vete tú a saber …, cada uno puede poner aquí lo que quiera dependiendo de sus distintas apreciaciones.

 

Tampoco importa demasiado si lo que yo quería era posible o si no lo era, lo realmente importante es que no se pueden tener sueños de dos cuando la otra persona no cree ni lo más mínimo en ellos. Durante un tiempo he abrigado inconscientemente la esperanza de que finalmente sintiera igual que yo respecto a todo esto, ¿por qué no iban a cambiar las cosas?, yo puedo hacer que cambien, yo elijo y decido por dónde quiero caminar. Hoy, con todo el dolor de mi alma y de mi corazón, tengo la firme decisión de asesinar la esperanza, esa que podríamos mantener entre los dos, pero que sola no es que no pueda, es que no debo. Quizá este asesinato en lugar de condenarme me libere, aunque siga pensando que es erróneo anteponer una realidad en todo momento cambiante a las ilusiones que queremos hacer realidad.

 

No me queda más remedio que buscar sueños nuevos que han de surgir de mi corazón y luchar por ellos como sé, creyendo en ellos, porque si no, me temo que me veré como una marioneta en brazos del destino. Por eso mismo, aunque hoy me rinda a su evidencia, a la de él, que por supuesto no es ni mucho menos la mía (por eso me costará un poquito más), mañana seguiré queriendo cambiar la parte de la realidad que me apetezca cambiar y buscaré el modo de hacerlo a como de lugar.

 

Debo ir en contra de mi corazón e iré, porque nada debo esperar, porque nada puedo esperar muy a mi pesar.

 

A veces incluso con los ojos abiertos se puede soñar, yo lo he hecho y soñar es imprescindible para terminar viviendo mañana, aquello que deseas hoy.

 

 

De puntillas

- Ando de puntillas por alcanzar la luna.
- ¿Y no te cansas?

Un 2008 para ... (una lista sin pies ni cabeza)

Seguir aprendiendo:

Que puedo tomarme la vida como yo quiera.

Que me sentiré triste a veces y que no importa, que siempre volverá la alegría.

Que todo es relativo y que "casi" todo perecerá, aunque "casi es seguro" que no me gustará.

 

Descubrir:

Alguna forma de hacer más felices a quiénes quiero.

Otras personas, otras maneras de pensar, otros paisajes, otros sabores, otros olores, otras sensaciones.

 

Susurrarte:

Que te quiero.

 

Confesar:

Que me gustan las cosas sencillas y que me siento atraída irremediablemente por algunas complicadas.

Que no me gusta perder, aunque sepa cómo hacerlo.

Que necesito soñar para vivir.

Que a veces te detesto.

Que no quiero pasar de puntillas por la vida, (tampoco por la tuya).

Que a veces soy más fuerte de lo que imagino y que a veces me descubro más vulnerable de lo que me gustaría.

 

Disfrutar:

Con lo que nunca dejará de gustarme: las sonrisas, las caricias y los besos.

Con lo que es capaz de emocionarme: una canción, unos versos, unas líneas en algún texto, ciertas miradas y ciertos sentimientos.

De más chocolate sobre pantxineta.

Estremeciéndome en tus brazos.

Averiguando qué te hace temblar.

 

Soñar:

Contigo.

Junto a ti.

Por mi cuenta.

 

Y para saltar, y reír, y cantar, y conversar, e ilusionarme, y sentir, y hacer locuras, y luchar, y crecer, y sorprenderme, y ayudar (ojalá pueda, ojalá sepa), e implicarme, y formar parte, y enamorarme, y sentir deseo, y sentirme deseada, y tener fe, y creer en imposibles, y hacer posible lo imposible ... Y cien millones de cosas más que no logro poner en orden. Cien millones de ... para este 2008.

 

Sólo para escuchar: 

Ni París con aguacero ni Venecia sin ti.

Corazón cobarde.

Comerme una manzana dos veces por semana, sin ganas de comer.

Calor de invernadero.

De la mano

La mayor locura del mundo.

delamano

Va de Sabina y de ...

No vemos. Miramos y no vemos.

A veces no queremos ver. A veces queremos y no podemos.

Por eso … ¿pastillas para no soñar por favor?

 

Caminos

Dos posibles caminos. Intermitente derecho accionado con el objeto de desviarme. A la derecha, autopista, conocida, segura, rápida, fácil. Quito el intermitente y sigo por la carretera. Ante mi, un camino ni siquiera considerado hace un momento, carretera local, desconocida con todo lo que eso representa. ¿Será segura? ¿Será rápida? ¿Será fácil?

La seguridad me importa, no tanto la rapidez y sobre la facilidad de las cosas estoy convencida que no implica satisfacción final.

Así que heme aquí, en medio de ninguna parte, atravesando pueblos de los que ni siquiera conocía su nombre.

El primer tramo del viaje me entusiasma, los nuevos paisajes que guardaré en mi retina me gustan, no sólo por la novedad y su belleza, los árboles que bordean ciertos tramos de la carretera, me recuerdan a la vieja carretera que llegaba hasta el pueblo de mi niñez, el ensanche de la carretera les sacrificó y siempre los echaré de menos. Es poco más de la una y la luz de este mediodía gris pone una nota melancólica a todo este bucólico paisaje. He visto ya, un pequeño rebaño de ovejas, algún cercado con un par de yeguas y algún otro con unas cuantas vacas. La sensación de fortaleza de esas recias casas de piedra me hace desear venir pronto a perder un fin de semana aquí y me hablan de tazas de chocolate caliente y largas conversaciones cómplices.

El paisaje cambia y asciendo poco a poco dejando el valle. Ahora el camino es tortuoso y difícil, pienso en la autopista, pero me concentro y automáticamente pienso en lo que he visto y deshecho la idea. De pronto, las cosas empeoran, no solamente el camino es difícil, la maravillosa tarde de otoño se complica con la llegada de una niebla más que densa. Yo he elegido este camino, enciendo los antiniebla, las luces ya estaban puestas, llovía ligeramente al comienzo del ascenso al puerto. Un gran todo-terreno va detrás de mí desde hace ya un rato a una distancia más que prudencial. De pronto, mi única referencia desaparece, están arreglando el puerto y las rayas blancas han desaparecido debajo del nuevo asfalto. ¿Y ahora? No veo absolutamente nada, no hay posibilidad de parar, intuyo que el bosque bajo me rodea y la carretera por supuesto no tiene arcén. Pienso en la posibilidad de parar mientras sigo avanzando, pero ¿dónde?. Esto ha dejado de ser divertido. Siento miedo. Que curioso, a veces he deseado no estar aquí y ahora siento miedo. El todo-terreno sigue detrás de mí, sé que le estoy guiando, ojalá encontrara otro coche que me guiara a mí, pero ni rastro de nadie por delante que conduzca en mi sentido. Mis ojos atentos al borde de la carretera que se confunde siniestramente con el resto, por momentos tengo la sensación de que algún mago ha hecho desaparecer el mundo que me rodea y que estoy absolutamente sola, porque incluso pierdo de vista en mis retrovisores las débiles luces del tt. Avanzar es la única opción, avanzar y salir de esta niebla. Unos kilómetros después como si alguien la hubiera cortado con un cuchillo la niebla desaparece. Vuelvo a ver, aún no estoy relajada, pero me siento bien. Vuelvo a controlar esta parte de mi vida. Sé donde estoy y sé a dónde voy.

He descendido el puerto, vuelvo a ver carteles de poblaciones, el paisaje, ahora más amable, me reconforta. Es menos hermoso que el de la primera parte del viaje, pero más familiar.

En unos kilómetros me incorporo a la carretera nacional, vaticino que el viaje terminará sin incidentes. Miro al reloj del coche, de haber escogido el camino de la autopista ya estaría en casa. Aún me queda media hora. Pero no tengo prisa, es un domingo por la tarde cualquiera, lo importante lo he dejado atrás y no tengo nada urgente que hacer, excepto pensar.

 

Dos posibles caminos. Uno conocido, seguro, rápido, fácil. Otro desconocido, ¿será seguro?, ¿será rápido?, ¿será fácil?.

Dos horas después, fin de trayecto. No ha sido seguro, no ha sido rápido, no ha sido fácil. Estoy contenta, nuevos paisajes en mi memoria, un reto superado y la sensación de haber hecho lo que he elegido. 

Comprendiendo, aceptando

Niégame una vez más. Hay tantos modos. Al tiempo que me haces pequeña a tu lado, me hago más y más grande lejos de ti. Comprendiendo, aceptando.

Un gato negro se me ha cruzado esta tarde en la carretera. No soy supersticiosa.

Escuchando "Agüita de abril" de María Villalón.

Cualquiera

Para una aventura puede servir “cualquiera”, cualquiera claro está que te atraiga lo suficiente sea cual sea el motivo que genera esa atracción.
 
Después de una relación de siete años, en la que la otra persona coincidía conmigo en un millón de cosas (quizá me quede corta, ¡seguro que me quedo corta!), que me fuera al extremo contrario me parece ahora desde la distancia algo completamente previsible.
Desde la perspectiva que da el tiempo transcurrido de lo vivido durante esos siete años, los cuatro de después, la marejada posterior a esos cuatro y ... en fin, comprendo que, para mi, sí es importante cierto grado de, ¿cómo decirlo?, coincidencia en aspectos fundamentales y puede que también, deseable, cierta afinidad en gustos. También sé que estar al lado de alguien completamente diferente a ti, enriquece enormemente y aporta un sin fin de experiencias y emociones que por uno mismo jamás experimentarías.
En todo este asunto está implicada, cómo no, la complicidad, ese entendimiento que trasciende palabras y la conexión especial que surge no sólo del amor y de la pasión, a veces, uno y otra, irracionales y en cualquier caso imprescindibles, sino también de la serenidad y el equilibrio que proporciona la sensatez (tan aparentemente reñida con los dos anteriores).
 
Por eso, en este momento me inclino a pensar que para ese “algo más” que raras veces puedes querer tener con alguien no vale ni mucho menos “cualquiera”.
 
¿Estará ganando con los años la cabeza al corazón?
 
Nota: Juraré no haber escrito esto dentro de dos minutos, no tiene ningún sentido si pretendes estar enamorada.

Bueno, bueno

Estoy terriblemente cansada, pero es bueno, muy bueno. Qué fácil es hacer aquello que te gusta, hasta los madrugones se llevan bien.

Bordeando el precipicio

Estar juntos es maravilloso y sin embargo "estar así" no es lo que queremos ninguno de los dos. Aún encontrándome en un callejón sin aparente salida, sé que si lo pienso hay muchas y lo que ocurre es que me temo la peor a cada paso, por eso no pienso en ellas. Estamos bordeando un precipicio, a menudo con un paisaje espectacular, y el riesgo resulta patente.

No sé cuánto durará, lo bueno y lo malo de esto... pero aún no quiero que termine. Quiero más tardes mirando tu sonrisa, quiero sentir tu piel mientras sentimos los nervios de cualquier carrera emocionante, quiero divertirme siendo espectadora de tu tensión cuando se acercan a la portería de tu equipo y después quiero todo lo que vino después, sin saltarnos nada (incluida la mini pizza y la conversación que ahora mismo no recuerdo). 

El miedo, las dudas, la incertidumbre, las debilidades, las mentiras, ... todo eso para otro día.

Gigantes

Mis gigantes poco a poco están encogiendo. Esta semana y debido a un suceso muy triste he tenido la oportunidad de comprobarlo. Esos gigantes que de niña me parecían invencibles ahora son frágiles cual soldaditos de plástico. La vida y el tiempo les ha reducido a un tamaño normal y les veo ahora tan humanos y tan quebradizos que asusta.
 

Tiempo

Parece no quedar rastro del verano por ninguna parte.
Las vacaciones han pasado veloces y ya estoy sumergida de nuevo en la vida digamos "normal". Creo que el verdadero comienzo del año (en lo que a cambios se refiere), es ahora. Decidí volver a matricularme en la EOI, aunque la verdad tengo pocas ganas de ir. Cuando salgo de trabajar ya es denoche. Sólo por tener horario de mañana cambiaría de trabajo ya mismo (y que conste que sé que hay horarios peores, pero esta maldita jornada partida no deja tiempo para nada). Tengo la sensación de pasarme la vida corriendo de un lado para otro para lograr hacer algo más que trabajar y dormir y aún así no llego a todo. Pero mira por donde..., acaba de decirme mi compañera que no sabe cómo hago tantas cosas... ¿será que no tengo una buena perspectiva de mi vida? Aimmmm, voy a pensarlo.

Volver a creer en lo increíble

"No puedo creerlo!', dijo Alicia.

"No puedes?", repitió la reina con un tono apenado. "Vuelve a intentarlo, respira hondo y cierra los ojos."


Alicia se rió. "De nada sirve intentarlo", dijo. "Una no puede creer en cosas imposibles."

"Yo diría que no has practicado mucho", dijo la reina. "Cuando yo tenía tu edad, siempre lo hacía durante media hora al día. A veces he creido hasta seis cosas imposibles antes del desayuno."
Lewis Carroll. Alicia a través del espejo.
 
Hoy he recordado que hace años me fascinó este pequeño fragmento del libro. Ha sido un destello que ha venido a mi memoria y que me ha hecho pensar en quién era yo antes.

Días para ...

Divertirme. Sonreir. Emocionarme. Sorprenderme. Ilusionarme.
Ser feliz.
Bienvenidas vacaciones, allá voy ...

De la valentía

Últimamente, me resulta "tan fácil" ponerme triste. La letra de una canción, una escena en una película, las palabras que alguien escribió en un blog, un comentario de un amigo, una idea que escupe el último libro que estoy leyendo. Casi todo es capaz de recordarme lo que quiero y no tengo. Lo que nunca tendré.
Te miro a los ojos y siento tu ternura derramándose en los míos. Escucho tu voz y me desborda la serenidad. Siento tus caricias y soy pasto de las llamas.
Ojalá estuvieras, ya sé que no estás. Y acierto a adivinar que no estarás.

Incidencias en domingo

Me ha picado una avispa y me he quedado sin frenos en la autovía. Oye, ¡pues no está mal para estar a punto de comenzar mis vacaciones!

 

Lo de la avispa no tiene importancia, casi me lo he buscado yo. Ella estaba dándose un paseito por mi nuca y yo, le he dado un manotazo sin muchas contemplaciones, claro, ¿qué iba a hacer la pobre? Pues eso, picarme. Cuando he sentido el dolor, he comprendido que no era un bichillo cualquiera. Eso de no tener ojos en la nuca está mal, requetemal.

 

Lo de los frenos si que me ha asustado. El caso es que ya estaba casi llegando a mi ciudad y a la entrada, la consabida retención me obligaba a parar. Había reducido progresivamente unos instantes antes a la vista de lo que tenía delante por lo que no iba a demasiada velocidad. Durante unos segundos (horas se me han hecho a mi), con el freno pisado a fondo y sin comprender porqué diantre mi coche no se paraba, pensé que el domingo iba a terminar de un modo horrible. He dirigido el coche hacia el único espacio que veía libre de otros vehículos (el centro, puffff) y he tirado del freno de mano confiando en que realmente fuera capaz de detener el coche de ese modo. En fin, que ha sucedido el milagro y el coche se ha parado, sin que alcanzase a ningún otro vehículo. El susto ha sido morrocotudo. Las circunstancias imponían pensar, ¿que sería más peligroso, continuar así hasta casa en primera y frenando vete a saber cómo, (frenar contra algo o alguien también es un modo de parar) o quedarme allí en medio de la retención con coches que podrían estamparse conmigo en cualquier momento, con el consiguiente peligro para mi y para ellos?  La decisión al parecer ha sido acertada puesto que no ha habido consecuencias de ningún tipo.

 

Por lo demás, el domingo ha sido fantástico. 

 

Actualización: Esto ocurrió ayer, llegué a mi casa sana y salva, así como todos los que iban a mi alrededor. La picadura está rojilla, pero ya no me duele. Esta mañana mi coche frenaba perfectamente ... ¿esto es posible? Me voy al taller, ¡pero ya!

Amontonando trigo

Puedes afanarte mucho y tratar de hacer un gran montón de trigo. Barrer y barrer, y barrer más, para juntar los granitos. A veces parecerá trabajo valdío y los granos rodarán incansablemente desde donde tú los deposites hasta tus pies. Otras, la paciencia tendrá su recompensa y contemplarás tu gran montaña. Mira bien y disfruta, porque entonces, puede que te des la vuelta y un simple golpe de aire haga venirse abajo tu gran montaña.
¿Alguna vez habéis amontonado trigo?

Improvisado

Sentía el aire frío de la mañana, el vello de sus brazos estaba erizado, no había resultado muy previsora no habiendo llevado una chaqueta. Sonrió pensando que todo lo que había acontecido la noche anterior había sido igual, poco previsor, poco premeditado, tal vez incluso alocado e imprudente. Suponía que la sonrisa se debía exactamente a eso. Se preguntaba si todos con los que se había cruzado desde que salió del hotel habrían sospechado o tal vez, incluso. adivinado, al contemplar su cara de satisfacción y serenidad, lo que acababa de vivir. Ese pensamiento le divertía. Decidió no buscar un taxi. El autobús venía con retraso. Se acomodó placidamente en uno de los bancos de la estación y rememoró los sucesos de la noche anterior.

 

Llevaba ya varios días cruzándose con aquel hombre; aquella tarde, cuando volvieron a encontrarse en el ascensor, no supuso que iba a ser diferente a las veces anteriores. Entraron en el ascensor y se dirigieron la habitual sonrisa de cortesía, acompañada del “buenas tardes” de rigor, pero cuando en el segundo piso se bajó la única persona que había subido con ellos, ambos se miraron abiertamente. Su aspecto era arrogante, la camisa de lino le daba un aire informal, los pantalones de hilo fino, junto con los zapatos de piel marrón le daban un toque elegante. Ella se dio cuenta de que él la observaba, escudriñando su atuendo y su figura. El vestido veraniego de color azul, que se ajustaba ligeramente dejaba intuir claramente su silueta, y las sandalias de tacón hacían que sus piernas resultaran más esbeltas. El ascensor se detuvo, ella avanzó hacia la puerta y cuando le miró para decir “adiós”, notó como la tomaba de la mano, al mismo tiempo que la preguntaba “¿En serio vas a irte sin decir nada?”, ella se giró completamente en ese momento, sopesó su respuesta y aguardó unos instantes manteniendo sus ojos clavados en los de él, antes de contestar “¿Acaso debo decir algo?”. La puerta del ascensor se movió, ninguno de los dos hizo nada para intentar detenerla. Los dos se miraban desafiantes, la mano de él subió hasta su espalda, lentamente fue acercándose a ella, parecía saber que lo más emocionante de todo aquello era precisamente ese momento, en el que ninguno de los dos sabía cómo iba a reaccionar el otro y por eso se recreaba en él. Cuando estaba tan cerca que podía sentir su aliento, ella se movió acercándose a su oído y le susurró algo. El desconcierto se apoderó de él, el gesto le había tomado por sorpresa y no acertó a escuchar lo que ella había dicho. Ella le miró divertida, él había perdido en ese momento parte de su arrogancia, el gesto se había dulcificado y eso le pareció aún más atractivo si cabe. 

Sola II

No hace ni un año un hombre maravilloso me pedía que me casara con él. La respuesta fue no. Hoy, he terminado otra relación sin que en realidad quisiera hacerlo.
Durante los últimos 4 años he elegido estar sola de diferentes maneras y no siempre por el mismo motivo. Hoy ya no quiero estarlo, tengo ganas de compartir mi vida con alguien, de hacer mi camino acompañada y de acompañar a alguien en el suyo. Es verdad que no necesito a nadie pero lo deseo. Es lo que ahora mismo quiero. Me gustaría enamorarme de verdad y que se enamoraran de mi de verdad. ¿Se aliarán los hados para que sea posible?
View more entries